La intervención en el aula de EI
Al
llegar al aula, nos hemos presentado y hemos explicado la actividad
que íbamos a realizar con los niñxs. A continuación, los hemos
dividido en tres grupos, cada grupo ha trabajado un sentimiento
(enfado, alegría y tristeza). Para que les fuera más fácil pensar
en en un ejemplo, nosotras hemos dicho algunos, por ejemplo: yo me
siento alegre cuando hace sol o yo me enfado cuando algún amigo o
amiga me dice algo que no me gusta.
Al
repartir las hojas, han empezado a dibujar lo que querían. Aunque
muchxs, han copiado a los compañeros y compañeras. Además, aunque
el objetivo de la actividad fuera conocer diferentes sentimientos,
muchos niñxs han empezado a escribir el nombre de una compañera en
su dibujo (en el dibujo aparecía un niño), y han empezado a gritar
que ella era niño. En ese momento, dos de nosotras hemos empezado a
hablar con ellos y les hemos explicado que se podía sentir mal y
triste. Han borrado el nombre y uno de ellos ha escrito “mutila”.
También podemos sacar la conclusión de que esto le enfada a la
compañera y que por eso lo han hecho, expresando el enfado de ella
en vez de el de ellos.
Una
vez acabados los dibujos, grabamos sus voces. En estas grabaciones,
les preguntamos lo que habían dibujado, que habían sentido… con
ello, nos hemos dado cuenta de que no relacionaban bien los
sentimientos a la hora de dibujarlos y que muchos no se centraban en
el objetivo que nosotras queríamos cumplir. A posteriori, incluimos
la tecnología en nuestra actividad. Cada una de nosotras, les
dejamos nuestro móvil para que uno a uno, fuesen fotografiando cada
uno de sus dibujos.
Al
terminar con todas las fotos, nos sentamos en un círculo delante de
el proyector y les pusimos el video del cuento de “El monstruo de
los colores”. Intentando así, aclarar las dudas y/o confusiones
que les podían ir surgiendo durante la intervención.
A
continuación, hablamos sobre el cuento, relacionando así lo
sentimientos con los colores, preguntándoles cómo se habían
sentido con la intervención. A raíz de eso, muchos de ellos
empezaron a contar porque estaban tristes, felices o enfadados. Entre
ellos, queremos destacar a un niño que nos dijo que estaba triste.
Cuando le preguntamos el motivo, nos contó que era porque ese día
le tocaba ser “arduraduna” pero cómo llegó tarde, pasaron el
turno al siguiente compañero. Cómo vimos que al contarlo estaba
realmente afectado, les animamos a los compañeros a darle un abrazo
colectivo para que así pasaría de la tristeza a la felicidad.
Para
terminar, les pedimos que se pusieran en fila y que fuesen diciendo
uno a uno su nombre para así poder grabarlos. Les dijimos que íbamos
a crear un video donde apareciera todo el contenido recogido en la
intervención y que se lo haríamos llegar.
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